
El codo es esa bisagra increíble que nos permite doblar nuestro brazo, saludar con entusiasmo y, por supuesto, ejecutar un lanzamiento perfecto. Pero cuando el dolor se instala en él, estas acciones cotidianas pueden convertirse en verdaderos desafíos.
Entre las causas comunes del dolor de codo, encontramos la epicondilitis, mejor conocida como “codo de tenista”. ¿Pero qué creen? No es exclusiva de los tenistas. Cualquier actividad que implique un uso repetitivo del antebrazo puede llevar a esta molesta afección que se traduce en dolor en la parte externa del codo.
Por otro lado, tenemos la epitrocleitis, o “codo de golfista”, que aunque suene exclusivo, tampoco se restringe a los amantes del golf. Este dolor se localiza en la parte interna del codo y suele aparecer tras movimientos repetitivos de flexión de la muñeca y supinación del antebrazo.
No olvidemos tampoco a la bursitis olecraneana, que se presenta cuando la pequeña bolsa de líquido que amortigua el hueso del codo (la bursa) se inflama, a menudo debido a apoyarnos demasiado tiempo sobre los codos o a un golpe.
¿Se identifican con alguna de estas situaciones? Si es así, es fundamental no ignorar estos signos y buscar la opinión de un experto, como el Dr. Francisco López Orozco, quien está aquí para explorar junto a ustedes las mejores soluciones y tratamientos.
Al abordar el dolor de codo, se pueden considerar diferentes tratamientos dependiendo de la causa y la intensidad del dolor. Desde fisioterapia, pasando por medicamentos antiinflamatorios, hasta llegar, en algunos casos, a la cirugía, cada tratamiento busca restaurar la funcionalidad y disminuir las molestias en el codo.
Así que, amigos lectores, no permitan que el dolor de codo les robe la sonrisa y limiten su vida diaria. Escuchar a nuestro cuerpo, entender sus señales y actuar de manera proactiva en busca de soluciones es el camino hacia una vida sin dolor y plenamente activa.
Nos leemos pronto con más temas interesantes y consejos útiles para mantenernos en movimiento con salud y alegría.

